Analizan avances, retos y oportunidades en la preservación del Patrimonio Cultural Industrial

Durante el 2o Congreso Internacional sobre Procesos de Industrialización que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec” en la Ciudad de México, se desarrolló el conversatorio: El Patrimonio Cultural Industrial y su Puesta en Valor.
El panel estuvo conformado por José Luis Perea González, secretario técnico del INAH, Valeria Valero Pie, Coordinadora Nacional de Monumentos Históricos del INAH, Arturo Balandrano Campos, director de Sitios y Monumentos de la Secretaría de Cultura y Carlos Augusto Torres Pérez director general del Instituto Regional del Patrimonio Mundial en Zacatecas (RWHIZ).
Durante el conversatorio, la Coordinadora Nacional de Monumentos Históricos definió al Patrimonio Industrial como el conjunto de bienes, espacios, prácticas y memorias relacionadas con las prácticas productivas que surgieron a raíz de la industrialización, considerándose bienes culturales de una sociedad porque documentan la transformación económica, tecnológica, social y territorial ocurrida principalmente entre el siglo XVIII y el XX, mencionando que hasta la fecha, en México se tienen catalogados casi 3 mil monumentos y conjuntos históricos bajo esta tipología.
Por su parte José Luis Perea mencionó que, a pesar de que en la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos Artísticos e Históricos de 1972 no existe como tal el concepto de patrimonio industrial, desde el INAH se han venido desarrollando una serie de acciones y establecido una serie de disposiciones para su investigación, protección y conservación, sobre todo de aquellos bienes construidos entre los siglos XVI y XIX al considerarse monumentos históricos por determinación de ley. Asimismo, compartió algunas experiencias de protección y rescate de bienes del patrimonio industrial sobre todo en el norte del país en estados como Sonora y Chihuahua para ejemplificar el tipo de vínculos que se pueden generar para impulsar y promover el sentido que tiene en nuestra historia y nuestra cultura el patrimonio industrial, sin dejar de mencionar la importancia que tiene el patrimonio inmaterial asociado, vinculado a través de las tradiciones de trabajo, organización y comercio que amplían el sentido de nuestra historia y vida comunitaria.
Arturo Balandrano recordó que también existen vestigios de actividades industriales correspondientes al periodo prehispánico como denominado Cerro de las Navajas cercano a Teotihuacán en el cual se trabajaba la obsidiana y las destilerías de mezcal en Oaxaca. Destacó además la necesidad de proteger los vestigios materiales del patrimonio industrial del siglo XX al no estar considerado por su temporalidad en la Ley Federal, mencionando algunos casos de bienes importantes como el de la generadora eléctrica más antigua del país en Necaxa, Puebla y el casco industrial de los ingenios azucareros en Ahome, Sinaloa, entre otros. Señaló que la importancia y el valor del patrimonio industrial debe ser reconocido en primera instancia por los habitantes que residen en los sitios en donde se encuentra ya que está demostrado que cuando esto sucede son ellos los que encabezan las iniciativas para su protección y rescate al considerarlos parte de su memoria colectiva como en el caso de la Fábrica de Pólvora cerca del pueblo de Santa Fe en la Ciudad de México.
Por su parte el Arquitecto Carlos Augusto Torres abordó el tema desde la perspectiva internacional a través de la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO para la identificación y protección del Patrimonio Industrial como una de las tipologías que, por su papel histórico y cultural, ha representado muchos de los grandes cambios en la historia de la humanidad lo que le dota de una condición de Valor Universal Excepcional digna de preservarse para conocimiento de las futuras generaciones.
Asimismo, mencionó que el interés de la comunidad internacional para proteger el patrimonio industrial surgió hacia finales de la década de los 70’s del siglo pasado y dio cuenta de las propiedades inscritas hasta la fecha bajo esta tipología en Lista del Patrimonio Mundial en la región de México, América Central y el Caribe, destacando el Valle de los Ingenios y las primeras Plantaciones de Café en el Sudeste de Cuba, así como las minas adyacentes a la ciudad histórica de Guanajuato y las Antiguas Instalaciones Industriales de Tequila como parte del Paisaje Agavero en México, mencionando también el trabajo que en años recientes se ha venido haciendo en países como Barbados, Guatemala y República Dominicana para incorporar en sus Listas Indicativas bienes culturales relacionados con el Patrimonio Industrial.
Finalmente, los panelistas analizaron las oportunidades que representa la puesta en valor del Patrimonio Industrial, destacando que, tal como lo establece la Carta de Nizhny Tagil, éste tiene un valor social y como tal, puede llegar a proporcionar un importante sentimiento de identidad, por lo que su potencial para generar un impacto social, económico y cultural positivo en las comunidades a través de proyectos de rescate y revitalización sostenibles, puede ser la vía para procurar y promover su preservación.